miércoles, 17 de octubre de 2012

Día 3: Zona Cero

Cómo os comenté en la anterior entrada, hoy teníamos las entradas para ver el Memorial 9/11, por lo que nos levantamos muy prontito para poder ver toda la zona que rodeaba hace once años las tristemente recordadas Torres Gemelas del World Trade Center. Amenazaba lluvia, pero al final sólo llovió un poco por la tarde y por la noche.

Debo aclarar algo: este no es mi primer viaje a NY. En la primera ocasión, pude visitar lugares tan típicos y tópicos como la Estatua de la Libertad o el Empire State; por eso, esta vez quiero ver más la "esencia" de la ciudad, Nueva York por la puerta de atrás; a fondo. Así que si alguno os estáis preguntando cómo es posible que lleve tres días en la Gran Manzana y aún no haya pasado a visitar a la Dama de Liberty Island, por poner un ejemplo, he aquí el motivo.

Tras desayunar como cada mañana en el Starbucks de al lado del Hotel Milford, también conocido como "erhoté" por la gran afluencia de españoles, cogimos el metro con destino Chambers Street para de este modo acercarnos caminando al Distrito Financiero. Lo primero que vimos nada más salir del metro fue la Torre 1 del WTC, el rascacielos, aún en construcción, que ha superado ya en altura al Empire State, que había sido temporalmente el edificio más alto tras la caída de las Torres Gemelas.


Nos quedaban por delante más de dos horas hasta la hora de la visita al Memorial, por lo que decidimos dar un paseo por los alrededores. Tras un almuerzo en un Deli y comprar algún souvenir por los alrededores. Pasamos por debajo de la torre en construcción a través de unas escaleras seguidas de un puente improvisado, que nos dejó justo en la puerta del Centro Financiero. 
Saliendo por el otro lado del mismo, fuimos a parar al North Cove de Battery Park, un pequeño Pier (muelle) de barcos de recreo que goza de hermosas vistas al río Hudson de un lado y al WTC del otro, donde tiene una parada el Water Taxi. 
Además, hay allí un pequeño monumento en memoria de los policías neoyorquinos fallecidos en el 11S, modesto pero emotivo, donde no falta nunca una corona de flores y que acoge sus nombres en un muro de mármol negro. Es de esos sitios que habitualmente no entran dentro de los recorridos turísticos, pero merece la pena ver.



A continuación nos acercamos a la Zona Cero, New York Pass en mano, para dar comienzo a la visita. Entramos primero en el Memorial, bastante concurrido; algo que nos sorprendió fue que la mayoría del turismo, a diferencia de otras zonas de la ciudad, era nacional. Había algunos japoneses y otra gente extranjera, pero fue el primer sitio donde vimos una concurrencia de estadounidenses de todos los Estados, que mostraba claramente que el Memorial es en realidad una especie de centro de peregrinación para ellos, en la actualidad. No es de extrañar. La cola parecía bastante larga, pero cuando abrieron la puerta avanzó con fluidez y en poco tiempo estábamos dentro. 

Lo que se ve allí depende de la opinión de cada uno. Físicamente, está casi terminado, con dos grandes y hermosas caídas de agua de forma cuadrangular, oscuras y flanqueadas por los nombres de las víctimas de los vuelos y de la Policía, Bomberos y Pentágono, esculpidas en el acero negro del borde. En el centro, un (todavía) pequeño árbol conmemorativo rodeado de bancos y jóvenes jardines que prometen componer en el futuro un precioso lugar. Ya terminado pero aún sin estrenar, se encuentra el Museo del 11S, con sus paredes de cristal. Todo el conjunto está enmarcado por los nuevos rascacielos del reconstruido WTC.
Pero, como digo, la opinión personal impera. Para aquellos a quienes los hechos del 11S sean sólo uno de los muchos capítulos en un libro de historia, no pasa de ser un lugar bonito y señalado. Para aquellos que recordamos las Torres Gemelas y las vimos caer en llamas aquél día, al tiempo que personas desesperadas se arrojaban desde las alturas para buscar una muerte rápida e indolora ante nuestras miradas atónitas y espantadas, ese sitio es un buen lugar para pensar en la barbarie y en las acciones de los seres humanos. 

No me extenderé más, en torno a las muchas sensaciones que la Zona Cero nos produjo, pero os diré que hicimos un pequeño ritual que me enseñó mi acompañante, relacionado con alguna tradición militar, o algo parecido: de entre aquellos nombres, para nosotros desconocidos, elegimos dos al azar y pronunciamos su nombre en alto. Para nosotros, Debbie Bellows y Frederick Varacchi. Para que nunca jamás se olviden.



Finalizada la visita, nos encaminamos hacia la cercana Wall Street, para ir a la famosa Bolsa de Nueva York; pero se había hecho tarde y los "brokers" se habían ido a comer, así que la entrada estaba despejada y tranquila. Aunque, estando justo enfrente la antigua Trinity Church, una iglesia que data de los tiempos de los primeros colonos o poco más, dimos un paseo por sus jardines. En ellos, uno puede curiosear entre las antiguas lápidas, descubriendo a insignes habitantes de NY como Livingstone o Fulton. Y ya después, Metro en Broadway y directos a la zona del hotel en Times Square.

Para comer, elegimos el Shake Shack, una hamburguesería de las buenas, cuya comida nos llevamos al hotel. ¡Ay dios, qué buenas estaban!. Y las patatas, y el batido y todo. Está en la 42 con la Ocatava, más o menos: probadlas. Yo las recomiendo.

Por la tarde, después de un merecido descansito tras semejantes pateadas (mis piernas me han amenazado con una huelga general), paseo de cabo a rabo por la Fifth Avenue (Quinta Avenida), con parada obligada en el Apple Store más genuino, el del cubo de cristal, para comprar alguna que otra i-Chuchería y saludar a los maqueros. También hubo un curioseo por la librería Barnes&Noble.
Luego, en un pequeño rodeo, vuelta por el Rockefeller Center, donde ya está preparada la pista de patinaje que abren todas las Navidades, bajo su famoso árbol y la tienda de Lego.

Estábamos algo cansados con el trajín del día, así que cenamos unos perritos calientes sobre la marcha y de nuevo al Milford para descansar bien, ya que para mañana tenemos cita con Hell's Kitchen, el Intrepid, Brooklyn y un montón de cosas más.

Good night NY!

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