lunes, 15 de octubre de 2012

Día 1: Llegada a Nueva York

Por fin había llegado el día, así que nos levantamos muy prontito para terminar de preparar las cosas y darnos una buena ducha para estar despejados. Unas horas de espera, escala en Madrid y por delante un viaje que se intuía eterno, para llegar a la ciudad que nunca duerme. Lo malo fue que, cuando estábamos ya con una gran sonrisa por haber pisado suelo americano, después de 8 horas peleando en balde con el asiento de Iberia para encontrar una postura en la que echar una cabezadita, tuvimos que sufrir el paso por un control de inmigración que duró nada menos que ¡2 horas!.

Tras esto acabamos molidos, así que cogimos nuestras maletas, montamos en el Airtrain y después en Metro y por fin llegamos a nuestro hotel, el Milford Plaza, a las 19:30 (hora de NYC). 
La habitación era preciosa y las vistas desde la planta 14 sencillamente increíbles. El hotel Milford hace esquina, pudiéndose ver tanto la Octava Avenida como la calle 45 desde nuestras ventanas. Algo ruidoso quizá, lo normal teniendo en cuenta que es Nueva York y que cada dos minutos pasa algún coche de policía o bomberos. ¡Esto no es turismo rural, es la capital del mundo!.

Tras dejar las cosas en la habitación y una ducha rápida, salimos a cenar. La situación del hotel es increíble ya que tenemos Times Square a la vuelta de la esquina. La idea era cenar en el Bubba Gump, pero la cola que había hasta la esquina de la calle nos hizo cambiar de idea y optamos por unos perritos de Nathan's Famous, la famosa cadena de restaurantes que organiza cada 4 de Julio el concurso de comer perritos en Coney Island. ¡El del año pasado comió 68!.

Teniendo en cuenta las muchas horas que llevábamos a cuestas, nos fuimos pronto al hotel para preparar el que sería nuestro primer despertar en Nueva York. Good Night NY!


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